Miguel Antelo y su faceta más musical

Antes de que empieces a leer, esto no es una entrevista al uso a Miguel Antelo. Surgió de la entrevista que le hicimos a Laura Pastor, que ya puedes leer en TLP News. Es tan amplia la trayectoria de Antelo que nos interesamos en saber un poco más sobre él. Teatro musical, inquietudes profesionales, anécdotas, … Puedes tomártela como una conversación de un director de musicales con mucha ambición y una profunda admiradora de la profesión. Porque es lo que fue.

A TLP Tenerife vienes en calidad de actor de doblaje, pero tienes una amplia experiencia en teatro, sobre todo en musicales.

En teatro musical llevo trabajando 20 años, aproximadamente. Empecé como actor, hice Mamma Mía, Peter Pan y 40: El Musical. Luego empecé a trabajar como adaptador de espectáculos. Hice Avenue Q, que considero que es lo mejor que se ha hecho en este país, y ganamos el premio MAX. Es un espectáculo que vino de Nueva York, luego se hizo en Londres y está hecho con ‘Muppets’, pero para adultos. Es como Barrio Sésamo, pero para adultos. Fue buenísimo y ese espectáculo lo adapté yo. Fue muy difícil. Después adapté Sonrisas y Lágrimas, Shrek, Priscilla y al final me quedé de director residente de esta última. Tengo mi propia productora de teatro en la que producimos, sobre todo, espectáculos familiares.

¡Cuánta trayectoria! ¿Hay algún reto que te quede por realizar? Me gustan las personas que se arriesgan y salen de su zona de confort para hacer diversos proyectos.

Sí, con el libro Hansel y Gretel Storybook me arriesgo mucho porque un libro ilustrado de ese nivel… Son ilustraciones que están muy curradas y hay mucha pasta detrás. Cada ilustración es una obra de arte. Además, tengo otro proyecto que es el libro de arte del Making Of del libro y en ese intervienen 70 artistas de primer nivel de todo el mundo. Coordinar todo eso es una locura. ¿Qué me falta por hacer? Pues, cuando saque el libro, que lo quería haber sacado para estrenarlo aquí, pero no me daba tiempo. A ver si el año que viene puedo venir y presentarlo aquí. Me encantaría. Pero lo que me encantaría sería convertir la historia del libro en una película de animación. Es lo que más me apetece en el mundo. Siempre me he querido dedicar a la animación, de hecho, estudié animación en su momento. Ahora estar doblando películas de animación me parece una flipada. De hecho, las canciones de Rompe Ralph 2 las dirigí yo. A nivel musical, estoy llevando muchos proyectos.

Tengo entendido que doblar no es lo mismo que cantar en doblaje. Entonces, ¿te ha costado saber hacer esa transición?

En doblaje de canciones no puedes cantar como tú, tienes que cantar como el original. Es decir, la técnica que tienes que utilizar es la misma. Por ejemplo, siendo yo, a lo mejor esto lo cantaría vibrando al final o haría aquí un paso de voz. Pero en canciones de doblaje tienes que hacerlo exactamente como lo hace el original, con la dificultad que eso supone, porque no cantas como tú, cantas intentando parecerte tanto como puedas tanto en timbre, como técnica al original y siempre son canciones que no has escuchado en tu vida, por lo que tienes que hacerlas tuyas en el mismo momento que las oyes por primera vez. La grabas a cachitos porque no te la sabes y entonces luego, cuando ya la has hecho entera, pues si hay algún trozo que repetir, se repite, pero la técnica es muy compleja. A mí no me cuesta, me resulta fácil. Pero yo, que soy director musical de este tipo de proyectos, día a día me encuentro con súper cantantes que vienen de musicales, por ejemplo, y que esto les resulta complicadísimo porque hacer tuya una canción que no has escuchado en tu vida, es complicado. Aparte, yo como director soy super meticuloso y digo: «No, esto lo quiero así, asá…».

Nhacho Rodríguez

Esa es la gente que a mí me mola. Los exigentes que quieren un proyecto…

El resultado mejor posible, claro. A Laura (Pastor), por ejemplo, la he dirigido en un montón de proyectos y te lo puede decir.

Hay personas que los exigentes no les gustan porque se agobian. Pero creo que es lo mejor, porque el director te lleva a tu máxima capacidad. 

Miguel: Sobre todo porque, al final, lo que queda es el trabajo del cantante. De hecho, cuando te meten mucha caña en sala puedes llegar incluso a pasarlo mal o a agobiarte, pero es que luego el resultado, cuando lo ves emitido, te quedas contento y pensando: «Es que me ha quedado de puta madre». Yo sé que a Laura, por ejemplo, (dirigiéndose a ella) te meto mucha caña.

Laura Pastor: (risas) ¡Pero a mí me encanta!

Miguel: ¡Pero es que luego tienes la garantía de que va a quedar bien!

En cuanto a doblaje, ¿cómo te iniciaste en ese mundo? ¿Era un «palo» que querías tocar?

Me vino solo. No lo buscaba para nada. De pequeño me lo había planteado, pero lo veía inaccesible. No sabía que podría dedicarme a eso nunca. Pero empecé de actor de musicales, me empezaron a llamar para cantar canciones en series y en películas y pedí yo una prueba de doblaje de texto, porque me encantaba. Al principio, fue difícil porque de la sincronía no tenía ni idea, pero como les gustaba mi voz y como interpretaba bien y tal pues me empezaron a dar papelillos y, poco a poco fui cogiendo más soltura y me fueron dando más personajes, más grandes, más difíciles y más divertidos.

¿Hay algún personaje que se te haya resistido?

Cuando empezaba me dieron un personaje que no me iba nada. Es que antes no tenía los recursos que tengo ahora. A día de hoy me darían ese papel y lo haría guay, pero en su momento no supe hacerlo bien. No te voy a decir el proyecto, pero me iba grande, la verdad. Pero, en general, estoy bastante contento con lo que he hecho.

¿Alguna anécdota curiosa que te haya pasado en los atriles?

Dentro ahora no se me ocurre, pero te cuento una bonita. Un día iba en el metro y vi a una niña con una camiseta de Olaf y estaba ella como super metida con Olaf y yo estaba viéndola pensando: «Esta no sabe que yo soy Olaf». Le pregunté: «Oye, ¿te gusta mucho Olaf?» y ella: «Sí, es mi personaje favorito» y le digo: «¿Sabes que yo soy Olaf?», y la niña: «¿Eh?». Se quedó flipada. Le dije: «Cierra los ojos». Le empecé a hablar como Olaf, los abrió llorando, emocionada, me abrazó y no me soltó en todo el trayecto. Fue muy guay.

Nhacho Rodríguez

¿Qué recomiendas al principiante que quiere entrar en el doblaje?

Que se forme a nivel actoral. La técnica de la sincronía es algo que puedes tardar o menos, pero al final lo pillas. Pero tienes que ser actor. Tienes que ser capaz de hacer justicia al original, tienes que ser capaz de entrar en situación así. Y escuchar mucho, aprender idiomas es muy importante.

¿Qué consejo le darías a alguien que tiene mucho acento para practicar en casa?

Este trabajo funciona, sobre todo, por imitación. Yo puedo imitar el acento canario, no me saldrá bien porque no lo he practicado, pero puedo hablar con acento. Pues igual, vosotros practicad a hablar sin acento. Como un juego, porque es imitar, al final.

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