¡Esto con Franco no pasaba! (los límites de la expresión en el arte) en TLP Innova, de TLP Tenerife 2016.
¿Debemos ponerle límites al humor?
Por el 16 Jul, 2016

La mesa redonda ¡Esto con Franco no pasaba! (los límites de la expresión en el arte) comenzó con un vídeo humorístico de Miguel Lago en Paramount Comedy, donde con sarcasmo hablaba del límite moral que debe o no debe tener el humor. Precisamente de este tema trató el debate llevado a cabo por Albert Monteys –ex director de la revista satírica El Jueves–, Aarón Gómez –humorista canario–, Carlos Trujillo –Doctor en Derecho–, Juan Gómez Jurado –escritor de novelas a nivel internacional– y Arturo González-Campos –guionista, actor y humorista español.

En la época del franquismo existía la figura del censor, que limitaba la libertad de prensa. “En Internet todo el mundo opina”, comienza Albert Monteys, “pero no puedes trabajar teniendo en cuenta la opinión de todo el mundo”. “El censor prohíbe antes de sacar tu contenido, actualmente la audiencia te censura después de lanzarlo”, matiza Carlos Trujillo. “Se está practicando una quema pública, una caza de brujas, donde el creador de contenidos se replantea su marca en base a la opinión que recibe de su público”, añade Aarón Gómez. Los tres están en contra del coarto de la libertad de expresión. Coinciden en la acusada influencia que ejerce el feedback en el creador de contenidos, pues moldea sus propios contenidos. En ocasiones se adaptan tanto al gusto de la corriente mainstream, que ¿Realmente es el creador quien los crea? ¿O él solo es una herramienta que plasma lo que la audiencia desea recibir?

“Hoy día las consecuencias son más patentes y palpables. Se te permite cagarla”, dice con redundancia Juan Gómez Jurado. “Hay una masa social que está esperando a que la cagues para hacerte el mayor daño posible. Son capaces de destruirte la vida”, afirma, “no sé en qué clase de sociedad nos convierte esto”. Arturo González-Campos cree que “cuando pones algo en una red social lo estás haciendo público,  y debes asumir las consecuencias de ello. Si quieres que te quieran debes tener cuidado, pero si quieres ser un alma libre y no gustar a todos pues dirás lo que opinas realmente. No entiendo eso de respetar la opinión de todo el mundo, yo respeto las opiniones de quienes tienen un background en la materia”.

Según González-Campos y Gómez Jurado, en nuestra sociedad y en especial en las redes sociales, se está imponiendo una ‘moda’ por lo políticamente correcto. “Hay chistes que funcionan en una década y otros que no”, cuenta Monteys. “Por ejemplo, hace tiempo que no escucho ningún chiste racista. Yo creo que se pueden hacer chistes de todo siempre y cuando estén justificados, aunque de cara al público esto no se emita”.

Desde el punto de vista jurídica Trujillo recuerda el artículo 20 de la Constitución, donde está el derecho a la libertad de expresión: “menos el derecho a la vida, todos los demás pueden alterarse si entran en conflicto con otro derecho. En cuanto a la libertad de expresión, se pone de manifiesto que puede restringirse si el tema afecta a un gran sector de la población, como es el caso actual del bullying. No es que no puedas hablar de bullying, pero sí hacerlo con tacto”. Monteys comparte su experiencia: “yo he ido a juicio por una portada en El Jueves”. “Los límites ya están”, afirma Trujillo, “que no los respetemos es otra cosa”.

Juan Gómez Jurado y Arturo González Campos en TLP Innova.
Juan Gómez Jurado y Arturo González Campos en TLP Innova.

Juan Gómez Jurado cree que “nos estamos volviendo gilipollas. El problema no es el chiste, sino los receptores y la infantilización de estos. Por alguna razón estúpida se da mucho pábulo a las personas que se ofenden”. Cuenta que la tendencia a la ofensa está calando cada vez más en las personas, “trols, haters, imbéciles… son sinónimos”. Cuenta que cuando lees muchas respuestas vacías en Internet, llega un momento en que te preguntas “¿por qué estoy perdiendo tiempo de mi vida en esto? Es entonces cuando me acuerdo de que debo respetar la opinión de los demás”

González-Campos añade el factor respuesta: “si no te gusta una obra y eres un hater, dispones del placer de dar tu ‘opinión’. Entre tantas críticas se pierden razonamientos realmente interesantes, que podrían aportar algo, pero las calla el simple ruido”. Añade que “el humor siempre tocará una parte nuestra en la que somos más sensibles que los demás, pero debemos saber diferenciar”. En su caso reconoce que le podrían afectar los chistes de calvos gordos, pero decide no reírse en lugar de ofenderse. La clave es la autocrítica.

“Si tú eres quien sufre el bullying, el maltrato, la homofobia, o el acoso que sea, no te reirás de un chiste que se burla de ese acoso. Se puede hacer humor de todo, pero hay que saber a quién se le hace y hasta dónde se hace”, puntualiza Trujillo.

“Debemos reírnos de todo”, cree Aarón Gómez. “El problema lo tiene quien se ofende, no quien hace la broma. Porque quien se ofende tiene un problema interno sin resolver e interpreta el humor como una burla, un insulto”. Pone como ejemplo el cáncer: “Mi hermana tuvo cáncer; la palabra llegó al punto de convertirse en tabú en mi casa. Yo utilicé el humor y chistes sobre tumores para normalizarlo hasta lograr que mi hermana se riera”. El humor funciona de forma curiosa, cuando el bromista es una persona cercana, tomamos el chiste como tal, pero si es un extraño puede interpretarse como una agresión. “En petit comité siempre nos soltamos más, hasta se hacen chistes en los entierros”.

González-Campos cuenta que “el humor siempre ha sido un arma usada por el poder. Las primeras películas de la UFA, la productora nazi, ridiculizaban hasta el extremo a los judíos”. Desde su punto de vista, uno de los problemas más graves es que “se llama ‘humor’ a todo lo que provoca la risa. Pero eso es como poner al mismo nivel un perrito caliente y una comida gourmet; hay niveles”.

Al final, la idea se puede resumir en esta reflexión de Juan Gómez Jurado: “Cuando tenía 15 años todo me sentaba mal porque no tenía la suficiente madurez. Nuestra constitución es de anteayer y como sociedad democrática estamos aún en nuestra adolescencia”.

¡Esto con Franco no pasaba! (los límites de la expresión en el arte) en TLP Innova, de TLP Tenerife 2016.
¡Esto con Franco no pasaba! (los límites de la expresión en el arte) en TLP Innova, de TLP Tenerife 2016.
Sobre el autor
Alejandra Aguado
Alejandra Aguado
Escritora amateur | Dibujante de ojos | Terrícola en prácticas||Trabajo para CMayúscula y soy staff de prensa en TLP Tenerife || Tengo un blog que puedes ver aquí: http://soyresilient.blogspot.com.es/